A COLOMBIA

October 21, 2009 Por Hector Jose Corredor Cuervo   comments (0)

colombia

 

 

Pedazo de América con bella piel morena

que  descubrió Colón en su osada aventura,

que sale de las aguas con cuerpo de sirena,

para mostrarle al mundo toda su hermosura.

 

Con la cara adornada cual flor de primavera

y con brazos abiertos a quien pisa su suelo

se exhibe muy coqueta en el sur de primera

con  sus senos desnudos erguidos al cielo.

 

En toda su extensión de riqueza grandiosa

brota de sus  entrañas la esmeralda, el oro,

el platino, la plata, el mineral valioso

que hicieron del ansioso codiciado tesoro.

 

En selvas tropicales embrujadas y extensas

habita el tigre, el mono, el jaguar y la pantera;

gran cantidad de aves de una variedad inmensa,

pintadas por mi Dios sin el lápiz ni acuarela.

 

En sus fértiles tierras de sol agricultor

crecen con rapidez las semillas en bonanza

y el alma de su gente que tiene sed de amor

muestra al forastero la ilusión y la esperanza.

 

De sus grandes montañas y de las cordilleras

se ven brotar las aguas que lleva en sus venas;

en la inmensa llanura y en las verdes praderas

florecen ilusiones y se olvidan las penas.

 

Bajo  su domo azul de infinita belleza,

adornado con nubes cual copos de algodón,

se extienden mantos verdes de la naturaleza

que llevan a su entraña los hombres de ambición.

 

La raza es orgullosa de su sangre mezclada

de indios, de españoles, de alemanes, de negros,

de árabes,  de judíos en un crisol tostada,

sin soportar jamás el yugo o los peligros.

 

Su suelo es cuna de héroes, de mujeres valientes,

blasón del nuevo mundo con grandeza en  historia;

su tierra es el Olimpo de gentes florecientes

que rompieron cadenas llenándose de gloria.

 

Colombia es  tierra noble, una tierra con alma,

es un rincón sagrado, donde se habla con Dios,

donde se pide la paz, donde se ama la calma

para que los nietos puedan seguir en pos.

 

Quiera Dios que pronto se termine ésta guerra,

que germinen semillas de esperanza y amor,

que se vuelva a cultivar  amistad en su tierra

y que pronto se acaben  los miedos y el rencor.

 

Quiera Dios se vuelvan a contemplar las estrellas,

a pescar en las noches sin redes de pavor,

a sembrar con canciones en surcos las semillas,

sin esconderle al mundo las gotas de dolor.

 

Quiera Dios se silencie el ruido de las metrallas,

que se acaben miembros mutilados por pasión,

que se derrumben odios y también las murallas,

y que entonemos todos el himno de la unión.

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