August 27, 2010 Por Pedro Baez
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Se consideran especies introducidas todos aquellos organismos que son incorporados en un territorio, ya sea directa o indirectamente, a través de la acción humana. Esto las diferencia de aquellas otras especies que se han integrado de manera natural y paulatina a un territorio a través de un largo proceso de adaptación que, en ocasiones, ha demorado miles de años y que ha llegado a dar por resultado la biodiversidad de una región.
En general los problemas con las especies introducidas se generan cuando estos organismos se escapan de los lugares donde han sido destinados al ser “importados”, quedando fuera de control y alojándose en los nuevos ambientes naturales que les son impropios. Aquí es donde generalmente provocan problemas, tanto para la salud humana como para las especies nativas de los ecosistemas autóctonos y para la economía de los países donde han sido introducidas. No obstante, se hace necesario señalar que, dentro de aquellas especies susceptibles de ser introducidas en aguas de otros países, existen algunas que son de gran beneficio para los seres humanos, especialmente si se trata de especies que sirven de base para la industria de la Acuicultura, o bien si son organismos biocontroladores que actúan sobre las especies dañinas.
Motivaciones para la Introducción de especies exóticas en los ambientes acuáticos
Hoy en día gran número de especies acuáticas y terrestres son sacadas desde sus lugares de origen e introducidas en otros territorios a través del comercio para el consumo directo. Los fines de dicho desplazamiento pueden ser múltiples, pero obedecen casi siempre a razones de tipo económico. Mientras algunos organismos marinos y de agua dulce son exportados como especies ornamentales, otras especies exóticas tropicales -llamativas por sus formas, coloridos o comportamientos- son introducidas para transformarse en “mascotas” o “pets”. También otras son importadas para efectuar estudios, demostraciones y experimentos científicos.
De este modo muchas especies acuáticas son objeto de un intenso comercio legal, tanto nacional como internacional. No obstante, también son objeto de contrabando, acarreo ilegal no controlado que ocupa el tercer lugar dentro de las actividades ilícitas a nivel internacional, después del tráfico de armas y de drogas.
La introducción de especies acuáticas exóticas en lugares distintos a aquéllos de su distribución natural es un problema ambiental del cual sólo hace pocos años se ha ido tomando conciencia a nivel mundial para considerarlo como objeto de estudio científico. Para la exuberante biodiversidad autóctona de nuestros países, la introducción de especies exóticas constituye una amenaza constante. La comunidad de nuestros países aún no está consciente del daño que pueden ocasionar en los ambientes naturales y en las economías latinoamericanas las especies vivas cuando son desarraigadas y trasladadas a otros lugares.
Riesgos derivados de la introducción de especies
A nivel local existe gran desconocimiento científico de al menos parte de la flora y fauna acuática nativa que conforma la biodiversidad de los territorios de este sector de América. Esto impide discriminar con certeza y rapidez cuáles son las especies propias de un territorio y cuáles son las que han sido introducidas. A modo de ejemplo, la flora y fauna acuática de Brasil representa entre 1/4 a 1/5 de la biodiversidad total del planeta y gran parte de ella permanece aún desconocida para la ciencia. Esta falta de conocimiento retarda la reacción coordinada entre las entidades encargadas de controlar los problemas marítimos o fluviales para la erradicación de estas especies o la mitigación de los efectos perjudiciales que éstas puedan ocasionar a la ciudadanía.
En forma indirecta, el aumento del transporte marítimo ha contribuído a acrecentar el problema que representa a escala global la introducción de especies exóticas. Actualmente, miles los buques de gran tonelaje atraviesan los océanos y mares del mundo en distintas direcciones, ya sea transportando alimentos, materias primas, o productos elaborados. Esto ha permitido el acarreo de una serie de especies no deseadas, las que son transportadas adheridas al casco de los buques, o incorporadas en las aguas de lastre que estas grandes naves utilizan para procurar estabilidad y evitar volcamientos. Sin embargo, estas aguas de lastre permiten que muchas especies, desde protozoos a peces, atraviesen el océano con facilidad y en forma pasiva. Con este acarreo se trasladan en forma accidental numerosas especies de la flora y fauna marinas, o sus huevos, larvas, semillas y propágulos. De este modo traspasan las barreras naturales que las mantenían en su lugar de origen, para ser introducidas en los ecosistemas costeros cerca de los puertos donde arriban estas grandes embarcaciones. Aunque la descarga de las aguas de lastre debe efectuarse mucho antes de que las naves arriben a los puertos, generalmente y por motivos de seguridad de los buques, ésta se efectúa en lugares muy próximos a la costa. De esta forma ya se ha ocasionado un gran daño en la naturaleza acuática de los países donde las especies acuáticas introducidas se han instalado como eficientes depredadores y competidores de las especies nativas. En ocasiones estas especies exóticas suelen comportarse como vectores y generadores de enfermedades tan graves como el cólera.
Dentro de las especies que pueden ser introducidas por la vía de las aguas de lastre existen microalgas como los Dinoflagelados, entre cuyas especies algunas producen toxinas altamente venenosas. Estas microalgas venenosas, al ser filtradas y absorbidas por los bivalvos en su proceso de alimentación, son retenidas en el aparato digestivo de estos moluscos aumentando considerablemente la concentración de estas toxinas. Al ser consumidos, estos moluscos pueden ocasionar graves trastornos como problemas estomacales y diarreas y amnesia, llegando hasta parálisis e incluso la muerte rápida. Otras especies debido a sus características de resistencia a las condiciones adversas que pueden encontrar en los lugares donde son introducidas y por su rápida reproducción pueden causar efectos dañinos muy graves en las especies nativas, llegando en casos extremos a la extinción de las especies autóctonas debido a la competencia y a la depredación, con consecuencias ecológicas y económicas impredecibles y desastrosas.
La situación en Chile y Latinoamérica
En torno al Océano Pacífico se ubican muchos países con distintos grados de desarrollo. Japón, Corea, China y Sudeste asiático, Estados Unidos de Norte América y Canadá, son naciones desarrolladas que mantienen un gran intercambio comercial marítimo, especialmente de productos con un alto valor agregado como automóviles, maquinarias de todo tipo y aparatos de computación, los que son exportados hacia los países latinoamericanos. A su vez, desde Latinoamérica se exporta una gran cantidad de materias primas, maderas, minerales y productos agropecuarios y pesqueros. Por esta razón, la probabilidad de ingreso de especies no deseadas es muy alta en ambas regiones costeras del Pacífico. Desde este punto de vista, los ecosistemas acuáticos de las islas son los más vulnerables a los efectos que pueden ocasionarles las especies introducidas. Ésto por la falta de contacto de las especies autóctonas de las islas con especies “más agresivas” de los sectores continentales. Por esta razón, no es mera casualidad que “países isla” desarrollados como Australia y Nueva Zelanda ubicadas hacia el centro del océano, hayan realizado hasta la fecha muchos estudios científicos sobre estas materias y que hayan desarrollado los mejores sistemas de control y erradicación de especies acuáticas introducidas. Imitar su ejemplo será esencial para la conservación y administración de las áreas marinas y costeras protegidas de nuestros países latinoamericanos. Sólo así podremos prevenir, controlar y reducir los efectos de esta verdadera “contaminación biológica” que constituyen las especies exóticas, las que sin duda, seguirán afectando nuestros mares y ríos, amenaza que es posible predecir que, sin duda, estará latente durante el presente siglo, o mejor dicho, es un mal que vino para quedarse.




Fernando Tapia
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Pedro muy interesante el tema de la introducción de especies exóticas en los ambientes acuáticos de los países Latinoamericanos y es importantes el de tomar medidas para proteger los medios ambientes acuáticos; Otro aspecto que se comenta mucho aquí, es del agua que llevan a diferentes partes de los océanos los buques, especialmente los Súper tanques que transportan petróleo o productos químicos y que de regreso deben transportar agua de mar, para así evitar el viajar con sus bodegas vacías, esto me parece también ocasiona un problema grande en el transporte de especies no deseadas a las diferentes áreas del océano mundial, ¿ qué opinas tú de este fenómeno en particular?.
Gracias por este tan interesante tema.
Fernando Tapia hace 495 días