April 14, 2010 Por América Latina Unida
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juanita, vida, maremoto, chile
Esta significativa historia fue publicada en Australia en el noticiario “Extra informativo”
Yo quisiera darles nuestros agradecimientos a este periódico por traernos estas noticias tan humana de un acontecimiento histórico de tanto pesar y sufrimiento para tantos compatriota de esta gran nación Latino América.
Fernando Tapia.

Francisco Mouat.
El Domingo 21 de febrero de este año estábamos con mi familia en Curanipe, nos alojamos en el Hotel Piedra Negra; el día estaba luminoso y antes de ir a almorzar, decidimos pasear un rato por el pueblo. Descubrimos un puesto de jugos naturales atendido por unos jóvenes Colombianos, un lugar muy atractivo, la fruta fresca se exhibía en cantidades abundantes: Mangos, piñas, plátanos, fresones y otros; aromas y colores exuberantes.
Nos aprovisionamos de sendos vasos de jugos y nos dirigimos a la plazoleta ubicada a un costado de la Municipalidad. Nos sentamos en unos escaños y nos dispusimos a disfrutar del paisaje, el aire y los exquisitos jugos; desde allí podíamos divisar el mar cuyas suaves olas acariciaban la costa.
Luego nos fuimos al sector de la playa y entramos a una Hostería a almorzar. El lugar estaba repleto pero logramos instalarnos en una mesa e iniciamos nuestros pedidos. Esperamos largo rato, los mozos y la cocina no daban abasto.
De pronto , y como para acortar y amenizar la espera, apareció un dúo musical, una pareja, el hombre tocaba la acordeón y la mujer una guitarra; saludaron y comenzaron z cantar: “Han brotado otra vez los rosales, junto al muro del viejo jardín, donde tu alma sello un juramento, amor de un momento que hoy llora por fin”
La emoción comenzó a subirse a la garganta, era una vieja canción que mi madre solía cantar; todavía no salía de mi asombro cuando en medio de los aplauso se arrancaron con una tonada: “Mande a tejer una manta mi vida de tres
colores, de verde, rojo, y de negro, la manta de mis amores”
Era la canción favorita de mi padre y entonces la emoción desbordo en lagrimas; aplaudí agradecida y fui generosa en la propina, la mujer, la mujer respondiendo a mi entusiasmo, me entrego una tarjeta que decía: Juanita y Miguel. Acordeón y guitarra. Música Chilena y Mejicana. Y el número de dos celulares.
Salimos del lugar descontentos con la atención del restaurante, pero gratificado por la música; yo, cavilando y reflexionando acerca del momento tan intimo y personal que había vivido. A mitad de semana regresamos a Santiago pasando por Pelohue, Chanco, Cauquenes, Parral, San Javier, Talca.
El Sábado 27 a las 3:34 de la madrugada se produjo el terremoto grado 8,8 en la escala de Richter, cuyo epicentro fue precisamente en la zona donde habíamos andado. Pronto las imágenes de la televisión comenzaron a mostrarnos brutalmente la devastación de los bellos lugares donde habíamos estado de vacaciones; y en medio de la avalancha de informaciones, la desoladora noticia de Juanita y Miguel: habían perecido en Curanipe, víctimas del Tsunami.
Perplejos u conmovidos, quisimos averiguar, saber de ellos los celulares anotados en la tarjeta estaban mudos pero por otra vía. logramos saber que sus restos habían sido trasladados a Santiago y sepultados en el cementerio de de Malloco, localidad vecina a Padre Hurtado donde ellos vivían.
Una inexplicable y poderosa fuerza nos llevo a la tumba en el patio 5 calle Juan número 28, y nos relato algunos detalles: allí se encuentra Juanita, dos de sus nietos, de 8 y 14 años y un hermano cuyo cuerpo recién había llegado el día anterior; en un nicho cercano otro miembro de la familia y un niño.
Miguel su marido, continuaba desaparecido. Eran una familia compuesta por 13 personas de las cuales solo se salvo una niña de 13 años que se aferro a la vida agarrada a un árbol. Hasta el momento se habían recuperado 6 cuerpos. El panteonero nos conto que el funeral había sido impresionante, habían participado conjuntos de música chilena y mariachis de la zona.
A una hija del matrimonio que vivía en Ecuador, le ha correspondido la penosa misión de recibir y sepultar a todos sus familiares.
Juanita y Miguel habían viajado a Chanco con su numerosa familia a participar en la cumbre ranchera “Guadalupe Del Carmen” y se había quedado el resto del verano en un Camping en Curanipe, desde ahí salían a cantar en ferias y restaurantes.
El panteonero nos dejo solos y entonces nos invadió una profunda emoción, lloramos, rezamos e intentamos verbalizar lo que sentíamos: Muchas gracias Juanita por el grato momento que nos brindo con su voz, con sus canciones……Una fresca corona de flores se movió de su lugar mientras orábamos.
Lentamente y silenciosa abandonamos el cementerio, eran cerca de las 18:00 horas, la brisa de la tarde nos seco las lagrimas y nos refresco el alma.
Autora: Maria Teresa Gonzalez S. Taller literario Francisco Mouat.
En la localidad de Curanipe las pérdidas de vidas debido al maremoto son 350 según los antecedentes llegados a nuestra información, la destrucción de tantos hogares, familias y estructuras que tomaran mucho tiempo en recuperarse, las cosas materiales son perdidas que podemos soportar con arto sacrificio, pero las vidas de tantos seres queridos nunca se podrá recuperar, al entregar este relato a Uds. quisiéramos rendir un póstumo honor y pesar por la pérdidas sufridas en aquella larga franja de sufrimientos y sus participantes.




